Puertas de interior a todo color

Las puertas de interior son en muchas ocasiones las grandes olvidadas en la decoración de casa. Y, sin embargo, son un elemento decorativo con un gran potencial.

Nos limitamos a dejarlas en blanco o bien en distintos tonos de madera cuando pintadas en otros colores darían un aire totalmente distinto a la decoración de nuestra casa.

Creemos que pintar las puertas interiores de casa es una tarea compleja que requiere de una habilidad extraordinaria y no es así. Simplemente hay que seguir una serie de pautas para conseguir un buen resultado.

Cómo pintar puertas de interior

El primer paso es repasar la puerta para ver en qué condiciones se encuentra. Lo normal si la puerta ya tiene unos años es que tenga algún golpe, tenga barnices muy antiguos… Así que lo más importante es preparar esa puerta para que el resultado sea óptimo. Retirar barnices y pintura antigua y reparar los desperfectos con una masilla específica que encuentras en cualquier ferretería o tienda de bricolaje.

Una vez que se ha retirado la pintura o barnices anteriores y la puerta está bien lijada, el siguiente paso es sellar los poros de la madera con una buena laca selladora y una vez que esté seca volver a lijar con una lija muy suave.

El último paso es aplicar la pintura del color deseado a nuestra puerta. las más adecuadas son las lacas en acabado brillante, mate y semi mate que puedes aplicar con brocha o rodillo, teniendo en cuenta que el resultado final puede variar  según utilices uno y otro.

En función del color que elijas y la intensidad que quieras tendrás que aplicar más de una capa, de modo que mi recomendación es que antes de ponerte a pintar calcules la superficie que tienes que cubrir para hacer el cálculo correcto de la pintura que necesitas.

Ideas para pintar puertas de interior

Este apartado es muy personal y va a depender mucho de la decoración y estilo de la casa de cada uno. Un color que está muy de moda, para sustituir al clásico lacado en blanco, son los grises en toda su amplia gama. Es un color neutro que combina prácticamente con todo.

Si lo nuestro son los colores vibrantes, los amarillos, rojos, azules pueden ofrecernos un resultado interesante. Pero si lo que buscamos son tonos relajantes, que hagan de nuestra casa un lugar acogedor, los tonos pastel son los más apropiados, los rosa, turquesa, azul cielo…

Por último, una opción a tener muy en cuenta cuando queremos unificar espacios es pintar las puertas del mismo color que la pared, el resultado es sencillamente espectacular.

 

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