¿Por qué nos gusta tanto la chalk paint?

Hace ya unos años que la pintura a la tiza o chalk paint irrumpió con  fuerza en el ámbito de la decoración de la mano de Annie Sloan. Desde entonces bastantes marcas han incorporado este tipo de pintura a su catálogo.
Lo cierto es que son muchas las virtudes de este tipo de pintura y muy pocas las desventajas, al menos yo no las veo.

En primer lugar, cualquiera, hasta el menos manitas de la casa, puede utilizar la chalk paint con un resultado más que aceptable.
Es muy fácil de aplicar porque no requiere imprimación previa, ni lijado de las superficies (sólo hay que asegurarse de que el mueble, objeto, etc que vayamos a tratar esté bien limpio) lo que hace que nos ahorremos muchos pasos y tiempo.
Como la base de la chalk paint es agua, ni es tóxica ni nos inunda la casa o el espacio de trabajo de olores fuertes y desagradables.
Se puede aplicar prácticamente sobre todo tipo de superficies con un resultado excepcional. Madera, tela, metal, cristal, papel maché… Nada se resiste a la chalk paint.
La carta de colores es muy extensa e incluso podemos mezclar distintos tonos para crear uno propio a nuestro gusto.
A los muebles les da un acabado aterciopelado que hace de la chalk paint la pintura ideal para ambientes vintage y shabby.
¿Qué mas se puede pedir? En la selección de fotos que he hecho para este post podéis ver la gran variedad de usos que tiene esta fantástica pintura.

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